La piel atraviesa los meses de menor exposición acumulando capas de protección, productos densos y poco sol directo. En Caracas, donde el índice UV se mantiene en niveles altos a extremos durante prácticamente todo el año, esa misma piel se enfrenta de golpe a una radiación constante a la que no está adaptada. El resultado: quemaduras, manchas nuevas y deshidratación.
La rutina de pre-verano no consiste en exfoliar más, sino en exfoliar mejor —una vez por semana, con activos suaves— y en reforzar la barrera con ácido hialurónico, niacinamida y ceramidas. La depilación láser, además, debe finalizar al menos quince días antes de cualquier exposición solar prolongada.
Y hay un tercer pilar que casi nadie atiende: el cuero cabelludo y el escote. Son las zonas que más se queman y donde antes aparecen manchas y arrugas. Sombrero, SPF específico y, en cabina, un buen tratamiento despigmentante de escote en mayo cambian completamente cómo se llega a agosto.







